El pájaro no canta porque está contento. Está contento porque canta.

Esta vez no os traigo una receta. Al menos, no una de las de partir, colar, hervir, asar o pochar. Ésta es una de las que te puedes tomar al pie de la letra o versionar, como prefieras, utilizarla para cualquier momento del día, para cualquier situación, para sacarle “jugo” a tu conveniencia. Y la comparto porque fue una de las “recetas” que más a fuego grabé durante mi Postgrado en Coaching Nutricional por lo sencilla y poderosa que es. Espero que te resulte un bonito regalo, igual que fue para mí ese año de estudios y descubrimientos.

¡Ah! ¿Te apetece leerlo con música de fondo? Aquí tienes, la misma con la que lo estoy escribiendo en estos momentos. Así estaremos, si cabe, más conectados todavía 😉

https://youtu.be/tIA_vrBDC1g

¿Sabéis que son las creencias limitantes? Vamos a ponernos en una sencilla situación para poder entenderlo fácilmente “Soy Simón. Voy al médico porque en los análisis de sangre de la revisión del trabajo me ha salido el colesterol en niveles de riesgo elevado y me ha mandado pastillas y una dieta, que consiste en seguir una pauta escrita en una fotocopia de papel en blanco y negro con las siguientes indicaciones (Quiero hacerlo. Tengo un objetivo claro y tengo que conseguirlo) Al levantarme: una vaso de leche desnatada con edulcorante + tostadas de queso fresco 0% o galletas con fibra o cereales light. A media mañana: 12 almendras crudas o bocadillo con pavo o jamón dulce o atún. Para comer, me da una opción para cada día: lentejas con 2 cucharadas de aceite los Lunes, pollo a la plancha los Martes, pescado a la plancha los Miércoles, pollo a la plancha los Jueves, 2 huevos los Viernes, ensalada de pasta los Sábados y carne a la brasa los Domingos. Para terminar la comida de todos los días: 3 nueces + una infusión sin azúcar. Ya no sigo leyendo porque voy a ser incapaz de seguir eso ¡No puedo comer nada! ¡Para eso es mejor tirarme por la ventana! Y admiro y envidio a mi compañera a la que veo disfrutar comiendo brócoli y mierdas de esas verdes. Yo no soy así, yo no tengo su fuerza de voluntad, yo no soy capaz. Esa comida es mierda”

¿Has sido capaz de identificar en este párrafo algún pensamiento que se comporte como una barrera para que Simón pueda conseguir su objetivo? Venga que te ayudo…

  • “Voy a ser incapaz de seguir eso”
  • “¡No puedo comer nada!”
  • “Yo no soy así”
  • “Yo no tengo su fuerza de voluntad”
  • “Esa comida es mierda”

Pues todo eso son algunas de las creencias limitantes de Simón. Esos pensamientos que se convierten en barreras y que no le dejan desarrollar sus puntos fuertes. Creencias enquistadas en su subconsciente que influyen de forma negativa en sus actitudes, decisiones y comportamientos. Autosabotajes en toda regla. Si Simón se cree que “él es así”, aunque no le guste, va a seguir siendo así, porque está firmemente convencido que no lo puede cambiar. Y Simón no cambiará porque no tendrá la fuerza suficiente para hacerlo… total “él es así” Si Simón está convencido de que “esa comida es mierda” y que eso es una verdad absoluta, jamás hará un cambio hacia un estilo de vida más saludable. Por su educación, por cómo ha crecido, por los estímulos externos de los que se rodea, … nadie le va a convencer de lo contrario. Comer verdura es un castigo.

Aquí os dejo un cuento que explica muy bien en qué consiste una creencia limitante. El cuento del elefante….

¿Os parece que retemos a Simón? ¿Qué os parece si redactamos las creencias de Simón de una forma menos limitadora?

  • En lugar de “Voy a ser incapaz de seguir eso” podríamos decir “Este tipo de comida no es el que a mí me gusta, sin embargo me comprometo a hacerla divertida y sabrosa y a implicarme en su preparación para que acabe resultando una auténtica delicia, y no sólo voy a ser capaz si no que voy a “petarlo”
  • En lugar de “¡No puedo comer nada!” le damos la vuelta a la tortilla de esta forma “A pesar de que el menú es bastante restringido, voy a llevar esta fotocopia a un Nutricionista para que me dé alternativas y poder disponer de un menú mucho más variado que sí pueda comer. Seguro que puedo comer mucho más de lo que ahora se me ocurre con esta fotocopia
  • El “Yo no soy así” lo voy a convertir en “Yo soy mucho más exigente en sabores que ella, así que le voy a dar un “zasca” y le voy a demostrar que puedo comer más sano que ella y con mucho más sabor
  • La creencia limitante de “Yo no tengo su fuerza de voluntad” seguro que la puede transformar en “Soy capaz de levantarme cada mañana muy temprano para ir a trabajar (o estoy educando a mis hijos con mucho esfuerzo, o dejé de fumar cuando todos pensaban que no podría, o estudié una carrera difícil y la acabé con mucho esfuerzo y orgullo, …) así que ¡por supuesto que tengo fuerza de voluntad! Sólo tengo que enfocarla en este nuevo objetivo para conseguirlo

¿Cómo lo ves? Hemos convertido en potenciadoras unas creencias limitantes, sólo cambiando el vocabulario y la forma de expresarlas. Quizás te parezca demasiado “idílico” o “rosa” esta manera tan “absurda” de darle la vuelta a la tortilla, sin embargo… ¿pierde algo Simón por probarlo? ¿y tú? Inténtalo ¡qué más da! En esta lectura estamos solos tú y yo… y lo mismo yo no te estoy prestando atención ahora mismo así que ¡es tu momento! 😉 ¿Quieres saber qué es lo mejor de todo? Que si cambias una sola creencia limitante relacionada con la alimentación, estarás creando un efecto dominó en todo tu sistema de creencias. Cuando compruebas por ti mismo que esa “verdad absoluta” no era cierta, te replantearás si el resto de autosabotajes que te impiden avanzar como quisieras son creencias limitantes o no. Y si lo son… ¿a qué esperas para retarlas?

Ejemplo de autosabotajes en toda regla (que no verdades absolutas):

  • Los otros son mejores que yo y pueden superar los obstáculos con más facilidad
  • He de ser el mejor de todos
  • Si cambio, los otros no lo entenderán
  • Cuanto más agradable sea, mejor se comportarán los demás conmigo

¿Te resuenan? ¿Las reformulamos en positivo? No hay prisa, no te agobies. Con que hayas pensado que algunas de tus creencias más arraigadas puede no ser una verdad absoluta y que puedes convertirla en una creencia potenciadora, habrás dado un ENORME PASO DE GIGANTE. Ya sabes, no empiezes una dieta… empieza un cambio 🙂 Im POSSIBLE¡Un abrazo Simón!

4 comentarios en “El pájaro no canta porque está contento. Está contento porque canta.

  1. Your sister

    Idilico o rosa…. mejor ser de ese color que del oscuro y gris. Me subo al ROSA!!!! Y no cuesta tanto, solo hay que pensar así, en todos los sentidos, en ROSA!!

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